Hacia una exégesis bíblica, teología y traducción bíblica más solidarias con la mujer

La traducción de 1 Tesalonicenses 2.7 en el centro de esta cuestión

Héctor B. Olea C.

En el «Día internacional de la no violencia contra la mujer», es preciso insistir, por un lado, en el compromiso de llevar a cabo una reflexión bíblica y teológica liberadora, que ponga de relieve la presencia de la mujer en muchos textos bíblicos en los que su presencia se presupone, si bien los contextos socioculturales patriarcales en los que surgieron los textos bíblicos no permitían que su presencia se pusiera de relieve abiertamente, o sencillamente se hacía mención de ella de manera solapada (considérese la expresión «sin contar las mujeres y nos niños», Mateo 14.21; 15.38);

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Por otro lado, es preciso insistir en la necesidad de realizar una traducción de la Biblia, de los textos bíblicos, más justa, no sexista, que no oculte la presencia de la mujer en aquellos textos donde para el autor del texto bíblico sin duda estaba presente.

En tal sentido, ¿será cierto que para Pablo, en 1 Tesalonicense 2.7 (según la versión Reina Valera 1960, la Biblia de Jerusalén 1998 y muchas otras versiones de la Biblia), las nodrizas sólo tenían, siempre tenían sólo hijos varones, siempre tenían una descendencia compuesta sólo de hijos varones, sin hijas?

Siguiendo a Amador-Ángel García Santos («Introducción al griego bíblico», 2003, Verbo Divino, página 26), diré que en la lengua original del Nuevo Testamento existían cuatro palabras básicas para hacer referencia a los nacidos y nacidas, cada una con matices propios y distintivos. 1) «juiós» (hijo), para hacer referencia de manera estricta a los nacidos varones (plural: «juiói»); 2) «thugáter» (hija), para hacer referencia de manera específica al fruto del vientre estrictamente femenino (plural «thugatéres»); 3) «paidíon» (niño, niña), para hacer referencia al fruto del vientre de poca edad sin distinción de sexo, fuere varón o hembra, masculino o femenino (plural: «paidía»); y 4) «téknon», para hacer referencia a lo parido sin distinción de sexo, fuere hembra o varón (plural: «tékna»).

Por supuesto, había otras dos con presencia en el NT: «páis» (plural: «páides»)  que hacía referencia a un nacido varón, un muchacho, y con la connotación social de siervo, criado, esclavo; y «korásion», que hacía referencia estrictamente a una niña, a una muchacha (plural: «korásiona»).

Ahora bien, retornando a 1 Tesalonicenses 2.7, si Pablo usó el término inclusivo «tékna», plural de «téknon», que puede hacer referencia a hijos e hijas, ¿Por qué  la mayoría de las versiones castellanas de la Biblia han optado por traducir simplemente «hijos»? ¿Por qué no le han hecho justicia a las implicaciones que tiene la palabra «téknon», y han evitado traducir: «como la nodriza cuida con ternura a sus propios descendientes, a su propia prole, a su propia descendencia»?

¿Es verosímil pensar que Pablo jamás creyó que las nodrizas pudiesen tener hijas, niñas, muchachas, entre su propia descendencia? Y si ese fuera el caso,  ¿por qué no usó Pablo aquí la palabra específica para hacer referencia una descendencia propiamente masculina, de varones, «juiós»? ¿Por qué optó por usar la palabra inclusiva «téknon»? ¿Por qué, entonces, no traducir en conformidad con las implicaciones del término «téknon» empleado por Pablo? ¿Será cierto que respecto de 1 Tesalonicenses las versiones de la Biblia han comunicado con precisión y acierto, el pensamiento e idea del autor del texto bíblico? ¿En cuántos otros casos más, tampoco han acertado las versiones de la Biblia?

Ahora bien, si bien es cierto que en castellano la expresión «hijos» podría ser interpretada en forma inclusiva, haciendo referencia a la descendencia masculina y a la femenina al mismo tiempo, no es menos cierto que, por otro lado, tiene sus innegables matices sexistas. Por ejemplo, el hecho de que no se emplee la palabra «hijas» con el mismo sentido inclusivo de «hijos» (para señalar al mismo tiempo la descendencia masculina y a la femenina), pone de manifiesto el tono sexista de la última.

El empleo de «juiós» y «téknon» en la frase «hijos de Dios»

En primer lugar, debemos poner de relieve que es innegable el matiz esencialmente masculino de la frase «hijos de Dios», cuando dicha frase supone la presencia de la palabra «juiós» en el texto griego.

En segundo lugar, es innegable que la frase «hijos de Dios», es indiscutiblemente inclusiva (descendencia, descendientes, sin darle prominencia al género masculino) cuando supone la presencia de la palabra «téknon» en el texto griego.

De todos modos, respecto de Romanos 8, donde Pablo empleó indistintamente las palabras «juiós» y «téknon», es prácticamente imposible establecer de manera radical una diferencia de matices en el empleo de la frase «hijos de Dios» (con «juiós», en Romanos 8.14, y 19), pero con «téknon» en Romanos 8. 16 y 21).

En todo caso, ante el hecho de que en Romanos 8 Pablo usa indistintamente a «juiós» y «téknon», en virtud de que Pablo comienza con «juiós» (8.14, 19), pero concluye con «téknon» (8.16, 21); pienso que el matiz excluyente y muy masculino de la palabra «juiós», debe ser matizado y moldeado por el matiz inclusivo de la palabra «téknon», y de manera más prominente precisamente en plural.

En consecuencia, pienso que en estos casos, la frase «hijos de Dios», debiera ser sustituida en la traducción por expresiones tales como: «descendientes de Dios», «la descendencia de Dios», «la prole de Dios» (terminología inclusiva, no sexista), lo mismo que en Romanos 9.8 y Filipenses 2.15.

Finalmente, en el marco de la conmemoración del «Día internacional de la no violencia contra la mujer», es preciso insistir en la necesidad de realizar una traducción de la Biblia, de los textos bíblicos (y una reflexión teológica con base en los textos bíblicos), más justa, no sexista, que no oculte la presencia de la mujer en aquellos textos donde para el autor del texto bíblico sin duda estaba presente.

En el marco de la celebración del «Día internacional de la no violencia contra la mujer», se impone que la traducción de la Biblia deje der hacerle violencia a la mujer minimizando y ocultando su presencia, cuando la terminología empleada por el hagiógrafo en algunos textos y contextos específicos, la suponen sin duda presente.

 

¡Hasta la próxima!

 

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