Evitando el sexismo en el uso de la lengua

Una distinción necesaria y oportuna

 Héctor B. Olea C.

Sin duda alguna, hay frases y expresiones a las que, como personas, estamos acostumbradas, tal vez demasiado acostumbradas; pero que son cuestionables en virtud de que existen otras que son equivalentes, que deben ser preferibles y que no están cargadas de cierta dosis de sexismo (discriminación de las personas por razón del sexo).

En tal sentido, con este breve artículo quiero hacer mención de dos frases, la primera, la que vamos a catalogar de “sexista”, y la segunda, la que hemos de considerar como la preferible, como la ideal, precisamente por no estar cargada con cierta dosis de sexismo.

Frase sexista (cuando se emplea teniendo en mente, haciendo referencia a un universo de personas compuesto por mujeres y varones, chicos y chicas): «Si todavía no se está dispuesto “a” o “para”» («Si todavía no estamos dispuestos “a” o “para”»).

Ejemplo: Si todavía no se está «dispuesto» (adjetivo masculino singular, aunque empleado en casos en los que el universo de personas al que se está haciendo referencia con dicho adjetivo, con una morfología estrictamente masculina, está compuesto por chicos y chicas, mujeres y hombres) a cambiar de idea, a hacer lo que es necesario”

Frase no sexista: «Si todavía no se está en la disposición “de”». Ejemplo: Si todavía no se está en la «disposición» (sustantivo con el que se hace referencia a la actitud del universo de personas, al margen de si está compuesto sólo por varones, sólo por mujeres, o por una combinación de mujeres y hombres), de cambiar de idea, de hacer lo que es necesario”… ¿Se nota la diferencia?

La ventaja de la frase o expresión: «Si todavía no se está en la disposición de»,  es que al poner el énfasis en la actitud de las personas, al margen de su sexo, nos permite evitar de una manera legítima, elegante y sutil, un adjetivo que, por lo general, está marcado por cierto sexismo.

Consecuentemente, es preferible esta frase o expresión a la primera, razón por la cual es la que personalmente recomendamos. Por supuesto, sólo es cuestión de acostumbrarnos a estos tipos de giros, y que, como personas, nos mostremos seriamente preocupadas por evitar un uso discriminatorio, sexista en el uso que a diario hacemos de la lengua (en cada acto de habla), incluso en el contexto religioso, en el discurso teológico, en la traducción de la Biblia, etc., así de sencillo.

 

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