Una evaluación de la traducción griega de Éxodo 3.14 en la Septuaginta

Cuestiones de lingüística, gramática, exégesis y traducción bíblica

Héctor B. Olea C.

¿Qué es lo que en realidad dice el texto hebreo? ¿«Yo soy el que soy», o «Yo seré el que estaré»? Una respecta precisa y sin evasiva es, por un lado, que una traducción acertada de la expresión hebrea «’ehyeh ’asher ’ehyeh» va en la línea de «Yo seré el que estaré»; por otro lado, que es realmente la Septuaginta la que literalmente tradujo y dice: «egó eimí jo on», o sea: «Yo soy el que soy-estoy», traducción griega que ha marcado la traducción de Éxodo 3.14 en una gran mayoría de las versiones castellanas de la Biblia.

Sin embargo, desde el punto de vista lingüístico, desde el punto de vista de la gramática hebrea y la gramática griega, las cosas no son tan sencillas. En consecuencia, con tal de ayudar a una mejor comprensión de la problemática en cuestión, sin la intención de facilitarle las cosas a la reflexión propiamente teológica, me propuse compartir algunas observaciones al respecto:

En primer lugar, es preciso tener en cuenta que para el análisis adecuado de la problemática en cuestión (texto hebreo y gramática hebrea, y la traducción de la Septuaginta a la luz de la gramática griega), se debe conocer bien tanto la gramática hebrea como la gramática griega.

En segundo lugar, que el hebreo, a diferencia del castellano y el griego, los llamados «tiempos verbales» (que otros prefieren llamar «estados del verbo»), apuntan más bien al aspecto de la acción que al tiempo en que esta se realiza, cuestión que en muchos casos (¿en la mayoría de los casos?) depende del contexto. En tal sentido, tenemos, por un lado, «el estado o tiempo perfecto», que apunta a una acción completa, realizada, que concuerda con el sentido y el aspecto de la acción que comunica el tiempo aoristo griego (acción puntual y concluida). Por otro lado, tenemos «el tiempo o estado imperfecto», que apunta a una acción incompleta, no realizada, no concluida, por realizarse, una acción futura.

En tercer lugar, atendiendo precisamente al aspecto de la acción que comunica el «el estado o tiempo imperfecto» hebreo, no podemos perder de vista que, respecto del griego, es el tiempo presente (y no el futuro, como erróneamente piensan muchas personas), el que igualmente comunica una acción verbal de aspecto no sólo como realizada en tiempo presente, sino como repetida, no concluida.

En tal sentido, conviene tener en cuenta la oportuna observación que plantea Enrique Farfán Navarro: “El tiempo o estado perfecto expresa una acción terminada, un hecho ocurrido. Corresponde a nuestro pluscuamperfecto, imperfecto, presente (sobre todo en los verbos estativos) y hasta el futuro (que así se indica certísimo)”.

“El tiempo o estado imperfecto expresa una acción por realizar o por terminar, un hecho futuro. Corresponde sobre todo a nuestro futuro; pero también a nuestro presente (si se considera que la acción suele repetirse) e imperfecto (si se considera el proceso, la duración, de la acción; incluye a menudo las nociones de poder, deber, querer” («Gramática Elemental de Hebreo Bíblico», Verbo Divino, 2001, página 52).

En cuarto lugar y, ampliando la idea del numeral anterior, es preciso comprender que en el griego el binomio que es equivalente al binomio hebreo («estado o tiempo perfecto»: acción perfecta, realizada, concluida; y «el tiempo o estado imperfecto»: acción no concluida, no realizada, repetida, no agotada); es el binomio: «tiempo presente» (acción verbal durativa, repetida, no agotada) y el «tiempo aoristo» (acción verbal concluida, puntual, agotada).

En este sentido, se comprenden las diferencias que existen en el griego,  en lo que al aspecto de la acción verbal se refiere, entre una forma verbal en tiempo presente, y una forma verbal en tiempo aoristo (en el modo indicativo, y lo mismo se debe decir respecto del modo imperativo); entre una forma verbal en modo subjuntivo en tiempo presente, y en el mismo modo subjuntivo pero de tiempo aoristo; entre un infinitivo presente, y un infinitivo aoristo; entre un participio de tiempo presente, y un participio de tiempo aoristo.

En quinto lugar, a la luz de los aspectos ya explicados, a la luz del hecho de que en hebreo la expresión «’ehyeh ’asher ’ehyeh» está en «estado o tiempo imperfecto» hebreo (no en el tiempo imperfecto, tampoco en el tiempo futuro del griego), que comunica una acción no concluida, durativa; se comprende que la mejor traducción de dicha expresión, a la luz de la gramática griega, es precisamente empleando el tiempo presente que, como «el estado o tiempo imperfecto» hebreo”, comunica una acción de aspecto no concluida, durativa, repetida, y no simplemente una “acción futura”.

Obviamente, se justifica esta traducción siempre y cuando se llegue a la conclusión de que el tiempo o estado imperfecto hebreo apunta aquí a una acción repetida (persistente), y no sencillamente a una simple acción futura,

En suma, es «egó eimí jo on» (yo soy el que soy y el que seré, yo soy el que estoy y estaré, yo soy el que soy y seguirá siendo, yo soy el que estoy y el que estará, el que seguirá estando), y no el futuro («egó esomai jos esomai»: sencillamente: “yo seré el que seré, yo seré el que estaré), el que concuerda y mejor comunica el tipo de aspecto de la acción verbal que expresa el «estado imperfecto» hebreo en este contexto.

En realidad, la coincidencia entre el tiempo futuro griego, con el «estado imperfecto» hebreo, es mínima, ya que sólo se reduce a las implicaciones futuras de una acción verbal no concluida, repetida, y durativa; pero es el tiempo presente el que apunta a una acción que en lo que a su aspecto se refiere, concuerda con el aspecto de una acción repetida, no concluida del «estado o tiempo imperfecto» hebreo en algunos contextos; esto así pues incluye y abarca las implicaciones presentes y futuras (yo soy y sigo siendo, yo estoy y sigo estando, yo estoy y estaré, yo soy y seré, yo soy y seguiré siendo, yo estoy y seguiré estando) de una acción verbal durativa, no concluida, no finalizada.

En sexto lugar, una vez más es preciso poner de relieve que no es precisamente la traducción literal (por equivalencia formal) la mejor traducción, la que mejor comunica en otro idioma (lengua receptora), el sentido y aspecto que tiene una forma verbal en un primer idioma (lengua fuente, lengua original).

En séptimo lugar y, finalmente, una persona que conozca bien la gramática hebrea y la gramática griega, como el traductor de la Septuaginta aquí; concordará con él, y sabrá, que es el tiempo presente, y no el tiempo futuro, el que concuerda, el que comunica el aspecto de una acción verbal durativa, no concluida, que comunica el «estado o tiempo imperfecto» hebreo, por supuesto, cuando se entiende que la acción en cuestión se considera repetida.

En suma: el sentido exacto de la frase hebrea «’ehyeh ’asher ’ehyeh» empleado en el texto hebreo de Éxodo 3.14 es: «Yo seré el que seré» («Yo seré el que estaré»); pero el sentido de la frase griega «egó eimí jo on», que se lee en la Septuaginta como traducción de la referida frase hebrea, es: «Yo soy el que soy» (pero con el matiz de una acción durativa: yo soy el que soy-el que estoy, yo seré el que seré, yo seré el que estaré).

Consecuentemente, si se asume Éxodo 3.14, en la línea interpretativa de J. Severino Croatto, como “una promesa o indicación del acompañamiento de Dios,  como siempre presente en solidaridad con su pueblo para librarlos (ver Emmanuel, Isaías 7:14), y de su accionar en la historia de su pueblo y en la historia humana a las que él dirige hacia un fin”; entonces cobra más sentido el que el traductor de la Septuaginta haya decidido traducir «egó eimí jo on» (yo soy el que soy-el que estoy, y seguirá siendo y estando), y no como las versiones griegas de Aquila y Teodosio, «egó esomai jos esomai» (yo seré el que seré-el que estaré).

En todo caso, si bien el texto hebreo es al texto base y fuente para traducir los textos bíblicos del Tana (Biblia Hebrea), no es menos cierto que algunos traductores del Tanaj han optado por la línea interpretativa del traductor de la Septuaginta en Éxodo 3.14, como Moisés  Katznelson (La Biblia Hebreo-Español): «Y le contestó (Dios): “Yo soy el que soy”. Y agregó: “Así dirás a los hijos de Israel: «Yo soy me envió a vosotros»; y la obra «Antiguo Testamento, Interlineal Hebreo-Español», de Ricardo Cerni, publicada por CLIE, que han traducido Éxodo 3.14 en perfecta armonía con el texto griego de la Septuaginta.

En conclusión, todas las versiones de la Biblia que hayan traducido (que traduzcan) Éxodo 3.14 empleando el tiempo futuro («Yo seré el que seré», («Yo seré el que estaré»), como la original obra de Casiodoro de Reina (1569) y la revisión de Cipriano de Valera de 1602 («Y respondió Dios a Moisés: Seré el que seré: Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: Seré me ha enviado a vosotros») han traducido en conformidad al texto hebreo y por equivalencia formal.

Luego, las versiones de la Biblia que lo hayan traducido empleando el tiempo presente, por un lado, han seguido la clásica traducción griega de la Biblia Hebrea, La Septuaginta; por otro lado, se muestran de acuerdo con la exégesis, conscientes o no, que entiende que Éxodo 3.14 supone la promesa del continuo y solidario acompañamiento de Dios para con su pueblo.

 

¡Hasta la próxima!

 

 

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