¿De dónde salen las vocales que acompañan al tetragrámaton en el texto masorético?

Una explicación crítica, lingüística y técnica

Héctor B. Olea C.

Como ya dije antes, en la tradición masorética el tetragrámaton fue vocalizado en la siguiente manera:

En primer lugar, cuando el tetragrámaton está sólo, aparece con la vocal «a» de «Adonay», o sea, «Yehváh» (en el Códice de Leningrado), y con una «o» adicional, o sea, «Yehováh» (en el Textus Receptus). Por ejemplo: Génesis 4.1, 3, 4, 6, 9, 13, 15 (dos veces), 16 y 26).

En segundo lugar, cuando el tetragrámaton va precedido de «Adonay», aparece con la vocal «i», de «Elohim»: «Yehvíh» (en el Códice de Leningrado), y con una «o» adicional, o sea, o «Yehovíh» (en el Textus Receptus). Por ejemplo, 2 Samuel 7.19, 20: «Adonay Yehvíh» (Señor Dios) en el Códice de Leningrado, pero «Adonay Yehovíh» en el Textus Receptus; la Septuaginta: «kúrie mu kúrie» (Señor, mi Señor).

En tercer lugar, cuando el tetragrámaton va seguido de «Elohim», entonces vuelve a aparecer con la vocal «a» de «Adonay», o sea, «Yehváh» (en el Códice de Leningrado), y con una «o» adicional, o sea, «Yehováh» (en el Textus Receptus). Por ejemplo, Génesis 2.4 (y todas las veces que en dicho capítulo en La Reina Valera 1960 se lee «Jehová Dios»): «Yehváh Elohim» (en el Códice de Leningrado), pero «Yehováh Elohim» (en el Textus Receptus).

Consecuentemente, la construcción «Yehváh Elohim» («Yehováh Elohim»), y la construcción «Adonay Yehvíh» («Adonay Yehovíh») son sinónimas, equivalentes, indistintas, y por eso ambas han de traducirse: «Señor Dios». Por otro lado y, en este mismo sentido, se comprende que la traducción  «Señor Jehová» (2 Samuel 7.19, 20) en La Reina Valera 1960, es tautológica y desacertada.

Ahora bien, es preciso poner de relieve otros detalles importantes.

En primer lugar, que los dos nombres hebreos cuyas vocales se tomaron para vocalizar el tetragrámaton en el texto masorético, curiosamente ambos inician con una letra que es gutural (en términos sencillos, que no suena), la «’alef», letra que no admite un shevá simple, sino un shevá compuesto.

En segundo lugar, si bien «Adonay» como «Elohim» inician con una «’alef», y por lo tanto con un shevá compuesto; el tetragrámaton inicia con una letra distinta, la «yod» (Y), que sí admite un shevá simple. En consecuencia, el tetragrámaton inicia sólo con el shevá simple (con el valor fonético de una «e»), o sea, sin las vocales que acompañan el shevá compuesto en «Adonay» (a) y en «Elohim» (e).

En tercer lugar, «Adonay» y «Elohim» tienen en común que su segunda sílaba está compuesta por la vocal «holem» (o). En tal sentido, al menos en la vocalización que presenta el tetragrámaton en el Textus Receptus, o sea, «Yehováh», «Yehovíh», en la sílaba «Ho», la vocal «holem» (o) puede ser asumida como común y propia de «Adonay» y de «Elohim».

En cuarto lugar, cuando la que podríamos llamar tercera sílaba del tetragrámaton es «Va» (sólo con la vocalización que muestra el Textus Receptus, o sea, «YeHoVaH»), la conclusión es que el tetragrámaton debe ser leído como «Adonay», y traducido «Señor». Por otro lado, es preciso tener en cuenta que con la vocalización con que aparece en el Códice de Leningrado, o sea, «YeHVaH», no es posible hablar de una tercera sílaba. En todo caso, como segunda sílaba, «Va», la conclusión es la misma: leer «Adonay», y traducir «Señor».

En quinto lugar, cuando la que podríamos llamar tercera sílaba del tetragrámaton es «Vi» («YeHoViH)», en conformidad al Textus Receptus, pero la segunda de acuerdo a la vocalización del Códice de Leningrado: «YeHViH»); la conclusión es que el tetragrámaton debe ser leído como «Elohim», y traducido «Dios».

 

¡Hasta la próxima!

 

 

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