¿«YHVH» o «YHWH»? ¿Por qué prefiero «YHVH»?

Una explicación lingüística y gramatical

Héctor B. Olea C.

A modo de introducción:

De vez en cuando me veo en la necesidad de responder a ciertas preguntas; me veo en la obligación de abordar algunos asuntos que, si bien para muchas personas no tienen la gran importancia que digamos; no obstante, para otro gran número de personas sí tienen una indiscutible relevancia, tanto así que hasta los plantean a la manera de preguntas directas.

Precisamente en este caso voy a responder una pregunta de esas que se me han planteado de manera directa: ¿«YHVH» o «YHWH»? ¿«YeHVaH» o «YeHWaH»? ¿«YaHWeH» o «YaHVeH»?

¿Por qué hay quienes transliteran el tetragrámaton con una «doble u» inglesa  («doble u» o «doble ve» castellana, «w»), mientras que otras personas lo transliteran con una «uve» o «ve» castellana, «v»)?

¿Cuál es la transliteración más correcta? ¿La transliteración con una «doble u» inglesa («doble u» o «doble ve» castellana, «w»), o con «uve» o «ve» castellana, «v»?

A continuación nuestra explicación personal respecto de las razones por las que consideramos que la transliteración del tetragrámaton con la «uve» o «ve» castellana («v») es la mejor opción; por supuesto, en el contexto específico de la enseñanza de la lengua hebrea con la estricta mediación de la fonética del español o castellano.

Iniciemos, pues, nuestra aventura.

En primer lugar, lo primero que quiero poner de relieve es que, como ya he dicho tantas veces, la transliteración como la traducción, también es contextual. En otras palabras, la forma en que se plantean las equivalencias fonéticas entre las letras del alfabeto de dos lenguas específicas, depende, evidentemente, de las características de las dos lenguas involucradas.

En tal sentido, por ejemplo, no es lo mismo transliterar del hebreo al inglés, que transliterar del hebreo al castellano. Sin embargo y, lamentablemente, hasta ahora ha sido dominante el que en la enseñanza de las lenguas bíblicas en contextos de habla hispana, erróneamente se ha insistido en imponer una fonética y transliteración (al menos respecto de algunas letras específicas) propias del idioma inglés, pero extrañas al castellano o español.

Por ejemplo, la transliteración «elohim» es perfectamente aceptable como transliteración fonética del hebreo al inglés (pues la «h» inglesa no es muda como tampoco lo es la «he» hebrea); pero «elojím» es la transliteración fonética (no morfológica) preferible y más acertada, como transliteración fonética del hebreo al español, pues a diferencia de la «he» hebrea, la «h» castellana por lo general, en el español estándar, es muda (hielo, hueso, hasta, herbívoro, etc.).

En segundo lugar, es preciso poner en perspectiva las diferencias que existen entre la «doble u» inglesa («w»), la «doble u» o «doble ve» castellana («w»), y la «uve» o «ve» castellana («v»).

Como es sabido, la «doble u» inglesa («w»), se pronuncia (se lee) y translitera como una «u». Por otro lado, con relación a la «doble ve» castellana («w»), el «Diccionario de los usos correctos del español» (de María Luisa De Serrano Redonnet y Alicia María Zorrilla de Rodríguez, Estrada 1997), plantea: “En palabras extranjeras ya incorporadas en el idioma, es común que la grafía «W» haya sido reemplazada por «V» simple (vagón, vals, vatio). En español, se pronuncia como «b» en nombres propios de personajes godos (Wamba-bamba), y en nombres propios o derivados, procedentes del alemán (Wagner-Bagner). En vocablos de procedencia inglesa, conserva, a veces, la pronunciación de «u» semiconsonante (washingtoniano-uasintoniano”)”.

Y como es sabido, la «uve» o «ve» castellana («v»), se pronuncia y translitera «v»: vaca, vino, viaje.

En tercer lugar, ha sido una regla impuesta tal vez de manera inconsciente, que gramáticas y manuales de hebreo bíblico den por sentado que la sexta letra del alfabeto (alefato) hebreo, debe ser identificada como «waw», que debe pronunciarse y transliterarse como la «doble u» inglesa («w»). Es más, incluso gramáticas en castellano, gramáticas traducidas al castellano, pero escritas  originalmente en inglés o en otro idioma (como el italiano), e influenciadas por la fonética inglesa; también sugieren que la letra hebrea en cuestión debe ser pronunciada como la «doble u» inglesa («w»), específicamente: “como la «w» en Washington”.

Consecuentemente, dado que prácticamente todos o la gran mayoría de los manuales que se han empleado y se siguen empleando en Latinoamérica en la enseñanza de los idiomas bíblicos, en este caso el hebreo, proceden del inglés u otro idioma; el que la mayoría de los comentarios y diccionarios bíblicos sean traducciones de obras escritas originalmente en inglés (de manera predominante); y el hecho de que muchas personas de otros continentes (Latinoamérica incluida) hayan aprendido la lengua hebrea por medio de profesores de habla inglesa, o al menos influenciados por su fonética; se comprende que haya predominado la pronunciación de la «doble u» inglesa («w») en la pronunciación y transliteración de la sexta letra del alefato hebreo.

Así las cosas, frente a un panorama como este, es comprensible que por tantos años se haya impuesto (tal vez de manera más sobresaliente en los ambientes del cristianismo protestante y evangélico), la idea de que el tetragrámaton debe ser transliterado «YHWH» («YaHWeH», «YeHWaH», «YeHoWaH», «YeHWiH», «YeHoWiH»).

No obstante, debo decir que «The Interlinear Bible Hebrew, Greek, English» (Jay. P. Green, editor general, publicada por Baker Book House, 1979), nombra la sexta letra del alefato hebreo como «Vav», aunque sugiere pronunciarla «v» o «w».

Ahora bien y, en cuarto lugar, no es posible ignorar que hace ya más de cuatro décadas que se ha venido imponiendo la transliteración «YHVH», o sea, con la «uve» o «ve» castellana («v»). Esta transliteración se ha ido imponiendo, entre otros factores, gracias a la popular obra del distinguido profesor Moisés Chávez, «Hebreo Bíblico texto programado», dos tomos (año 1980, por Editorial Mundo Hispano). En efecto, la obra del profesor Moisés Chávez nombra la sexta letra del alefato hebreo como «Vav», y sugiere pronunciarla como la «uve» o «ve» castellana («v»).

Y como una de las «matres lectiones» (madres o ayudas para la lectura,  consonantes vocálicas, consonantes que hacen la función de indicadores de vocales), en su función no de consonante sino de vocal; la obra de Moisés Chávez sugiere nombrar la sexta letra del alefato hebreo como «vav-o» (la «vav» con el puntito arriba, como la vocal «holem» –“o”- en su escritura plena; pero «vav-u», cuando funciona como la «sureq», “u”).

En tal sentido, siguiendo al profesor Moisés Chávez, la transliteración del tetragrámaton (con la cual me identifico), es «YHVH» («YaHVeH», «YeHVaH», «YeHoVaH», «YeHViH», «YeHoViH»).

Además, y como lo demuestran las distintas revisiones de La Biblia de Jerusalén, y prácticamente todas las versiones de la Biblia católicas, al preferir «Yahvé» (o «Yavé») en lugar de Jehová; esto nos permite concluir que dichas versiones de la Biblia han optado por una transliteración del tetragrámaton que asume que la sexta letra del alefato hebreo se pronuncia y translitera no como la «doble u» inglesa («w»), sino como la «uve» o «ve» castellana («v»).

De todos modos, quiero poner de relieve la falta de consistencia que ha imperado en la transliteración de los nombres que en hebreo tienen la letra hebrea «vav» («v»), en gramáticas, manuales, diccionarios y comentarios bíblicos, incluso en versiones o traducciones de la Biblia en inglés.

Como casos ilustrativos voy a emplear dos palabras con la «vav» («v») hebrea, dos palabras muy conocidas en la tradición bíblica: «David» y «Leví».

En honor a la verdad, llama la atención que gramáticas, manuales, diccionarios, comentarios y diccionarios bíblicos que han asumido que la sexta letra del alefato hebreo se llama «waw», y que sugieren que se debe leer y transliterar como la «doble u» inglesa («w»), luego no hayan sido consistentes con estas premisas al momento de transliterar los nombres que en el texto hebreo involucran la letra «vav» («v»).

Me explico. Una vez que se establece que la sexta letra del alefato hebreo es «waw», y que se debe leer y transliterar como la «doble u» inglesa («w»), como en Washington; una postura coherente y consistente al respecto, demandaría que el tetragrámaton sea transliterado «YHWH», pero «David» y «Leví», «Dawid» y «Lewí» respectivamente (y no como lo han hecho: «YHWH», «David» y «Leví»).

Por otro lado, si se establece que la sexta letra del alefato hebreo es «vav» («v»), con el valor fonético de la «uve» o «ve» castellana («v»); una postura coherente y consistente, demandaría como transliteración acertada: «YHVH», «David» y «Leví».

Es más, incluso la Vulgata también transliteró a «David» y «Leví» en concordancia con una fonética que asume la sexta letra del alefato hebreo como equivalente a la «uve» o «ve» castellana («v»): «David» y «Leví».

De todos modos, es preciso advertir que al principio el alfabeto latino no tenía la letra «u», por lo que la letra «v» servía para dos sonidos «u» y «v». Se afirma que la «u» se diferenciaba de la «v» ocasionalmente, pero la separación no se convertiría en una norma hasta el siglo XVIII. En tal sentido conviene decir que finalmente la «u», latina se volvió la «v» castellana o española: vita, vida; vir, varón; vinum, vino.

En consecuencia, podemos decir que en la Vulgata, los nombres «David» y «Leví», en efecto se pronunciaban con la equivalencia fonética de la «uve» o «ve» castellana («v»).

Con relación a la Septuaginta, es preciso decir que ésta transliteró los nombres «David» y «Leví» como «Dauid» y «Leui», con el diptongo griego «ui». Ahora bien, según la pronunciación griega erasmiana, «David» y «Leví», se pronuncian y se transliteran: «Dauid» y «Leuí»; pero según la pronunciación del griego moderno, o reucliniana, Daid» y «Leí».

Ahora bien, ¿por qué prefiero «YHVH»? ¿Por qué prefiero la transliteración con la «uve» o «ve» castellana («v»), y no con la «doble u» inglesa («w»)?

En primer lugar, porque pone de manifiesto una fonética más acorde con la enseñanza de la lengua hebrea en un contexto hispano (hebreo – español), y con el compromiso de superar las tradicionales transliteraciones empleadas en el discurso teológico, supeditadas a un aprendizaje de la lengua hebrea con la mediación fonética de la lengua inglesa.

En segundo lugar, porque se muestra más acorde con la forma en que tradicionalmente se han transliterado otros nombres bíblicos de cierta relevancia, y que, como el tetragrámaton, también involucran la sexta letra del alefato hebreo, como «David» y «Leví». En consecuencia, resulta muy consistente, más consistente, transliterar: «YHVH», «David», «Leví», que «YHWH», «David», «Leví».

Finalmente, resulta cuestionable que se asuma que la sexta letra del alefato hebreo es «waw», que se debe leer y transliterar como la «doble u» inglesa («w»), como en Washington, así transliterar el tetragrámaton; pero luego, respecto de nombres que como el tetragrámaton involucran la misma sexta letra del alefato hebreo, transliterar dicha letra con el valor fonético de la «uve» o «ve» castellana («v»).

Por eso mi insistencia en que transliteremos de manera consistente, en todos los casos, en conformidad a la fonética que le hayamos asignado a la sexta letra del alefato hebreo, ya como la «doble u» inglesa («w»), ya como la «uve» o «ve» castellana («v»), así de sencillo.

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