«Salmo de David» (escrito por David), una traducción bajo sospecha

Valor e implicaciones del análisis morfológico

Héctor B. Olea C.

Tomando La Reina Valera 1960 como versión de la Biblia de comparación, observamos que en setenta y tres (73) ocasiones, en el libro de los Salmos, se encuentra la frase o título «Salmo de David» (hebreo: «mizmor le-david»; LXX: «psalmós to David»), evidentemente con el sentido de «Salmo escrito por David» (Salmos a los que se les atribuye la paternidad literaria de David).

Estos son: Salmos 3-9, 11-32, 34-41, 51-65, 68-70, 86, 101, 103, 108-110, 122,  124, 131, 133, 138-145.

Ahora bien, la traducción «de David», es el reflejo de la frase hebrea «le-David» que, en honor a la verdad, desde el punto de vista estrictamente morfológico, puede corresponder al caso genitivo (de, de David), como al caso dativo (a, para, a o para David).

Un ejemplo del empleo de la frase «le-David» con el valor del caso dativo (a, para), lo encontramos en 1 Samuel 19.11. En la frase «Mas Mical su mujer avisó a David», que se lee en La Reina Valera 1960, la expresión «a David» es la traducción acertada de la frase hebrea «le-David» (a David).

Un ejemplo del empleo de la frase «le-David» con el valor del caso genitivo (de), lo encontramos en 2 Samuel 8.14. En la frase «siervos de David» (traducción de la hebrea «‛abadim le-David»), que se lee en La Reina Valera 1960, la expresión «de David» es la traducción acertada de la frase hebrea «le-David» (de David).

Luego, es preciso poner de relieve que a diferencia del griego y el latín, no tiene el hebreo como el español o castellano, una declinación propiamente dicha, como conjunto de flexiones (cambios) que adopta el nombre en su desinencia o terminación para indicar las distintas funciones del mismo en el contexto de la frase u ración.

Consecuentemente, respecto del hebreo y del castellano, es más preciso hablar de una «declinación preposicional» (nominal, no verbal o conjugación) que no es lo mismo que decir que el hebreo y el castellano no tienen algún tipo de declinación. Insisto, una cosa es que el hebreo y el castellano tengan una declinación preposicional (nominal no flexional), y otra el que no tengan algún tipo de declinación.

Se habla, pues, de «declinación preposicional» cuando para expresar las funciones de las palabras (nombres o sustantivos, y adjetivos) en el contexto de la frase u oración, se añaden a las palabras unos morfemas no desinenciales llamados preposiciones.

En tal sentido, ateniéndonos estrictamente a la morfología de la frase «le-David», en los Salmos; es preciso puntualizar que dicha frase en hebreo puede corresponder tanto al caso genitivo (de, de David, de la mano de David), como al caso dativo (a, para, a o para David, dedicado a David).

En consecuencia, al margen de la discusión respecto de la historicidad del personaje David (esto así, porque teóricamente hablando, en lo que respecta al punto de vista histórico, 1) David puede no haber existido, y por supuesto, no haber escrito Salmo alguno; 2) David puede haber existido y todavía no haber escrito ningún Salmo; 3) David puede haber existido y haber escrito algunos Salmos, y sin embargo, es posible que ninguno haya formado parte de la colección canónica de la Biblia Hebrea), al margen de las pistas que señalan a David como músico y cantor (1 Samuel 16.14-23; 2 Samuel 1.17.27; 3.33-39; 22.1-51; 23.1-7; Amos 6.5), supeditándonos estrictamente a la morfología de la frase hebrea «le-David» (que está detrás de la traducción «Salmo de David»); no es posible afirmar de manera categórica que David haya compuesto al menos un Salmo.

En todo caso, no es posible dejar de lado que las setenta y tres (73) veces en que en el libro de los Salmos aparece la frase «le-David» (caso genitivo o dativo), la Septuaginta la tradujo, sin discusión alguna, en caso dativo, o sea, «to David» (a, para David, dedicado a David).

Por otro lado, me es preciso decir que, como en el caso que representa la frase griega «to David» (caso dativo, a, para), cuando estamos frente a un nombre o sustantivo que se considera indeclinable (que no sufre cambios en su terminación como es lo normal en una lengua con declinación flexional como la griega), la indicación del caso se hace mediante la morfología del artículo.

Luego, ajustándonos estrictamente a la morfología de la frase «to David» en la Septuaginta (caso estrictamente dativo, sugerido por la morfología del artículo «to»), es preciso concluir que para la Septuaginta, David no escribió siquiera un salmo de los setenta y tres (73) que tradicionalmente se le atribuyen con base precisamente en la frase hebrea «le-David», y específicamente en la traducción que de dicha frase nos ha llegado en versiones de la Biblia como La Reina Valera 1960 y muchísimas otras.

Insisto, todos los Salmos que en la Biblia Hebrea (Tanaj) son identificados, titulados con la frase «le-David» (caso genitivo o dativo, frase o afirmación ambigua en hebreo), y que prácticamente todas las versiones de la Biblia han traducido sencillamente «de David» (como en caso genitivo sin discusión alguna: escrito por David, de la autoría de David); la Septuaginta, en cambio, la consideró, trató y tradujo como una frase sin duda alguna en caso dativo, o sea, a o para David, en otras palabras, dedicado a David y que no David los haya escrito..

En todo caso, me resulta muy curiosa la forma en que prácticamente al unísono las versiones de la Biblia (incluso comentaristas) han ignorado la perspectiva de que ofrece en este caso la Septuaginta, muy a pesar de que en otros  muchos aspectos han seguido la Septuaginta y no el texto hebreo que en este caso es por demás ambiguo.

Ahora bien, si bien los títulos de los Salmos (sólo 116 tienen título) no se consideran originales, sino el fruto de una redacción posterior; es preciso poner de relieve, considerando la lectura que hizo la Septuaginta, que el redactor hebreo tenía a su disposición (con estricto apego a la gramática hebrea) dos formas o construcciones sintácticas que transmiten el sentido del caso genitivo (de) sin ambivalencia y su discusión: la cadena constructa y el empleo del «maqqef» (rayita horizontal arriba).

Ejemplo de una cadena constructa Josué 24.26: «torath ’elojím» (instrucción de Dios; ley de Dios, RV 1960). Nótese aquí el valor del caso genitivo: «de Dios».

Ejemplo del empleo del «maqqef» (2 Crónicas 30.26): «ben-David» (hijo de David). Nótese aquí el valor del caso genitivo: «de David».

Consecuentemente, si en la redacción de los títulos de los setenta y tres (73) Salmos en cuestión se hubiese empleado la cadena constructa o el «maqqef», sin duda que jamás habría tenido lugar la problemática (la ambigüedad de la frase «le-David» y sus implicaciones) a la que hago referencia en este artículo.

En conclusión, al margen de la discusión respecto de la historicidad del personaje David, David pudo haber escrito setenta y tres (73) Salmos, pero no porque la frase hebrea «le-David» (no con base en dicha frase), que aparece en el título de setenta y tres Salmos en la Biblia Hebra (Tanaj); esto así porque en honor a la verdad, dicha frase ni lo sugiere sin discusión, y mucho menos lo prueba.

Por supuesto y, finamente, el que en el Nuevo Testamento se le atribuya a David la autoría de al menos algunos Salmos (compárese Marcos 12.36), no es una prueba de que en verdad haya sido así. En todo caso, el punto de vista que pueda aportar el NT en este caso, debe ser puesto bajo sospecha, debe ser sometido a escrutinio, ante las conclusiones innegables y verificables a las que nos permite llegar el serio análisis morfológico de la frase hebrea «le-david» (Tanaj), y de la griega «to David» (Septuaginta), así de sencillo.

 

¡Hasta la próxima!

 

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