«Les doy un mandamiento nuevo» o «un mandamiento que les doy de nuevo»

Un análisis crítico y gramatical del texto griego de Juan 13.34

Héctor B. Olea C.

A manera de introducción debo decir que el origen de este breve artículo se encuentra en una pregunta que en privado me hizo un apreciado contacto. La pregunta en cuestión tiene que ver con la forma en que Roberto Hanna, en su conocida obra «Ayuda gramatical para el estudio del Nuevo Testamento Griego» (Editorial Mundo Hispano, año 1993), explica Juan 13.34. En síntesis, la pregunta que me fue planteada fue: Profesor, ¿es cierto que el adjetivo «kainén» tiene en Juan 13.134 un sentido adverbial, como lo sugiere Roberto Hanna?

Luego, pienso que las personas que habrán de leer mi artículo tienen el derecho de saber lo que en realidad y de manera íntegra dice Hanna en su referida obra, cito: “El adjetivo «kainén» tiene un sentido adverbial, y significa: yo lo doy de nuevo”.

Ahora bien, ¿es acertada la conclusión de Roberto Hanna?

En mi primer lugar, debo decir que, en mi opinión, la conclusión y sugerencia de Roberto Hanna tiene los matices de una simple presuposición teológica y no de una conclusión con base en una sólida argumentación gramatical.

En segundo lugar y, consecuentemente, desde el punto de vista estrictamente gramatical, la oración «entolén kainén dídomi jumín», involucra sencillamente un adjetivo en posición atributiva, o sea, «entolén kainén»: traducción acertada: «un mandamiento nuevo».

En tal sentido, llama la atención que Roberto Hanna haya ignorado la indiscutible relación sintáctica que existe en el texto griego de Juan 13.34 entre la palabra «entolén» (sustantivo: mandamiento) y la palabra «kainén» (adjetivo: nuevo).

Consecuentemente, un serio análisis morfosintáctico (gramatical) de la frase «entolén kainén» ha de concluir, por un lado, que dicha frase debe ser traducida «un mandamiento nuevo», y que constituye el complemento directo (por eso se encuentra en el caso acusativo femenino singular) del verbo «dídomi» (doy). Por otro lado, que la palabra «jumín» (pronombre personal de la segunda persona del plural, en caso dativo: a ustedes, les) constituye el complemento indirecto del mismo verbo «dídomi» (doy).

En tercer lugar, me parece que la hipótesis de Roberto Hanna es que Jesús, con la frase «entolén kainén» sencillamente está haciendo un énfasis en el conocido y ya establecido mandamiento del AT (Tanaj, Biblia Hebrea): «ama a tu prójimo como a ti mismo» (Levítico 19.18, 34), un mandamiento ya establecido.

La palabra «mandamiento» en el Evangelio de Juan

 La palabra «mandamiento» se encuentra en el Evangelio de Juan en cinco  ocasiones y en la siguiente manera:

En la primera mención Jesús presenta como “un mandamiento del Padre” que pusiera su vida, aunque tendría la autoridad de volver a tomarla (Juan 10.18).

En la segunda mención Jesús pone de relieve que sus obras y sus dichos también fueron “ordenanzas de su Padre”. En otras palabras, lo que Jesús hizo, lo hizo porque su Padre se lo ordeno, y lo que dijo, lo dijo porque así también se lo ordeno el Padre (Juan 12.49).

En la tercera mención Jesús, en el mismo contexto de la mención anterior, especifica que “el mandamiento que recibió del Padre” produce vida terna, porque lo que él habla, lo habla en conformidad al mandamiento que recibió del Padre (Juan 12.50).

Con las dos últimas menciones (la cuarta y la quinta), el Jesús joánico hace referencia a “un nuevo mandamiento” (Juan 13.34 y 15.12).

Ahora bien, la hipótesis de Roberto Hanna respecto de la frase «entolén kainén» («yo lo doy de nuevo») se hace más cuestionable, a nuestro juicio,  cuando consideramos los siguientes factores.

Primer factor: La frase «améis (que se amen) los unos a los otros» (RV 1960) es típica del Evangelio de Juan. En efecto, la frase en cuestión se encuentra en todo el Nuevo Testamento en sólo cuatro ocasiones: tres veces en el Evangelio de Juan (13.34; 15.12, 17) y la restante en Pablo (1 Tesalonicenses 4.9).

Segundo factor: De las tres referidas ocasiones en que el Evangelio de Juan menciona la frase «améis (ámense) los unos a los otros» (RV 1960), sólo en dos ocasiones se la encuentra con un detalle vital añadido, detalle que en mi opinión Roberto Hanna ha perdido de vista. Dicho detalle consiste en la frase o expresión «como yo os he amado», frase que por cierto, sólo se emplea en Juan 13.34 y en el capítulo 15.12 (y que tampoco se la encuentra en 1 Tesalonicenses 4.9).

Tercer factor: No se puede demostrar que antes de Juan 13.34 el Jesús joánico haya hecho mención del mandamiento del amor, de modo que la mención de Juan 14.34 venga a constituir la simple reiteración de un mandamiento dado con anterioridad («yo lo doy de nuevo»).

Luego, atendiendo al matiz que le agrega la frase «como yo os he amado» (redacción que no se encuentra en ninguna otra parte de la Biblia (y que no es equivalente a «ama a tu prójimo como a ti mismo», compárese 1 Juan 3.23); es indiscutible que en Juan 13.34 y 15.12 estamos en realidad ante un mandamiento nuevo del Jesús joánico.

En otras palabras, el mandamiento del Jesús joánico se diferencia del antiguo mandamiento de Levítico 19.18, 34 precisamente en el elemento que toma o pone de referencia y sus implicaciones. Mientras que el mandamiento de Levítico 19.18, 34 tiene como referencia a «uno mismo» («ama a tu prójimo como a ti mismo»), el mandamiento de Jesús tiene como referencia el ejemplo dado por «el mismo Jesús, por él mismo» («ámense los unos a los otros como yo los he amado a ustedes»).

Además, la frase «como yo os he amado», dicha por el Jesús joánico, punta al amor sacrificial (considérese Juan 15.13). En tal sentido, indiscutiblemente, el mandamiento de Juan 15.34 y 15.12 constituye un nuevo mandamiento, pero no porque hable de la necesidad de amar al semejante (principio vital del antiguo mandamiento de Levítico 19.18, 34), sino más bien por el fundamento sobre el cual se sustenta: la forma en que Jesús nos amó, obviamente, según la teología del Evangelio de Juan.

Finalmente, no es posible perder de vista que en Juan 15.12 el Jesús joánico, haciendo referencia precisamente al mandamiento de Juan 13.34 («ámense como yo los he amado»), lo identifica como una ordenanza original y estrictamente suya, con las palabras «jáute estín je entolé je kainé»: «este es mi mandamiento».

Conclusiones:

Primera: La frase «entolén kainén» en Juan 13.34 pone de manifiesto, desde el punto de vista del análisis morfosintáctico (gramatical), una estructura sintáctica del adjetivo en posición atributiva, entre el sustantivo «entolén» (mandamiento) y el adjetivo «kainén» (nuevo). En consecuencia, la traducción acertada  de la expresión «entolén kainén» es: «un mandamiento nuevo».

Segunda: No se puede demostrar que antes de Juan 13.34 el Jesús joánico haya hecho mención del mandamiento del amor, de modo que Juan 13.34 venga a constituir la simple reiteración de un mandamiento dado con anterioridad («yo lo doy de nuevo»).

Tercera: El matiz que le agrega la frase «como yo os he amado» (redacción que no se encuentra en ninguna otra parte de la Biblia (y que no es equivalente a «ama a tu prójimo como a ti mismo», compárese 1 Juan 3.23); es indiscutible que en Juan 13.34 y 15.12 estamos en realidad ante “un mandamiento nuevo” del Jesús joánico.

Cuarta: El mandamiento del que nos dan cuenta Juan 13.34 y 15.12, constituye “un nuevo mandamiento”, pero no porque hable de la necesidad de amar al semejante (principio vital del antiguo mandamiento de Levítico 19.18, 34), sino más bien por el fundamento sobre el cual se sustenta: la forma en que Jesús nos amó (obviamente, según la teología del Evangelio de Juan).

Quinta: La hipótesis de Roberto Hanna de que “el adjetivo «kainén» en Juan 13.34 tiene un sentido adverbial, y significa: yo lo doy de nuevo”, a la luz de nuestro análisis y a nuestro juicio, es cuestionable y desacertada, así de sencillo.

 

 

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