Una lectura crítica, una lectura contracultura que celebramos y compartimos

Héctor B. Olea C.

La celebración del «Día de las madres» en contraste con la celebración del «Día de los padres», pone de manifiesto una interesante lectura crítica, un acercamiento crítico y contracultura por parte de un sector conservador y hasta fundamentalista de la fe cristiana, a la redacción que tiene en la Biblia el quinto mandamiento del Decálogo, y frente al sitial preferencial que tiene la figura del varón en dicha redacción.

En honor a la verdad, la trascendencia que recibe el «Día de las madres» en el contexto de las comunidades cristianas y evangélicas (al menos en Latino América, al margen de la fecha en que se celebre), en contraste con la poca resonancia que recibe la celebración del «Día de los padres» (incluso hasta se afirma que si hay un amor parecido al amor de Dios, es precisamente el amor de una madre); parece reflejar una distanciamiento, consciente o no, de la redacción que tiene el quinto mandamiento del Decálogo, y el trasfondo patriarcal que explica dicha redacción.

En tal sentido, si bien en ocho ocasiones, todas las ocasiones en que dicha expresión se encuentra en la Biblia (Éxodo 20.12; Deuteronomio 5.16; Mateo 15.4; 19.9; Marcos 7.10; 10.19; Lucas 18.20; Efesios 6.2), la redacción bíblica siempre colocó al varón, al hombre, en primer lugar («honra a tu padre y a tu madre»), jamás a la mujer («honra a tu madre y a tu padre»), reflejando así la situación de desventaja e inferioridad en que la mujer existía respecto del varón; no obstante y, muy a pesar de esto, la trascendencia de la celebración del «Día de las madres» se conforma más bien la lectura: «honra a tu madre y a tu padre» (en contraste con la innegable y persistente redacción bíblica: «honra a tu padre y a tu madre».

Además y, yendo un poco más lejos, es preciso poner de relieve que hay en la Biblia una serie de varios binomios que jamás colocaron a la mujer como el primer termino de los mismos. Estos son:

«Padre y madre» (en singular, trece veces en 12 versículos bíblicos: Deuteronomio 21.19; Jueces 14.3, 4; 1 Samuel 22.3; 2 Reyes 3.2; Ester 2.7; Salmo 27.10; Proverbios 23.25; Zacarías 13.3 (dos veces); Mateo 19.5; Lucas 14.26; Juan 6.42)

Sin embargo, de manera excepcional en Levítico 16.3 (en plural «madres y padres») se nombra en primer lugar a la mujer: “Porque así ha dicho Jehová acerca de los hijos y de las hijas que nazcan en este lugar, de sus madres que los den a luz y de los padres que los engendren en esta tierra”.

Luego tenemos varios binomios más que incluyen las palabras «hombre y mujer», pero colocando a la mujer siempre como el segundo término:

«El hombre y la mujer» (Jeremías 44.7); «el hombre y su mujer» (Génesis 3.8); «al hombre y a su mujer» (Génesis 3.21); «a hombre o a mujer» (Éxodo 21.28); «hombre o mujer» (Éxodo 21.29); «el hombre o la mujer» (Levítico 20.27); «varón o mujer» (Levítico 13.33); «a hombres como a mujeres» (Números 5.3).

«Varón y hembra» (cuatro veces, dos en el AT y dos en el NT)

«Hijos e hijas» (32 veces en 31 versículos bíblicos, y uno sólo en el NT)

«Hermanos y hermanas» (en plural): sólo dos veces en toda la Biblia, una en el AT y la otra en el NT)

«Hermano y hermana» (en singular): sólo dos veces en toda la Biblia, y sólo en el NT: Mateo 12.50; Marcos 3.35).

«Esposo y esposa» (no se la encuentra en plural): sólo una vez en el toda la Biblia, específicamente en el NT: Apocalipsis 18.23).

«Tu esclavo como tu esclava» (en singular): una sola vez en toda la Biblia, específicamente en el AT: Levítico 25.44.

«Esclavos y esclavas» (en plural): una sola vez en toda la Biblia, específicamente en el AT: Levítico 25.44.

«Por esclavos y por esclavas» (una sola vez en toda la Biblia: Deuteronomio 28.68)

En suma, muy a pesar de que los sectores conservadores y hasta fundamentalistas de la fe cristiana atacan el acercamiento crítico a los textos bíblicos, y para nada estimulan el ir contracultura respecto de los mimos; celebramos que respecto de la redacción bíblica del quinto mandamiento, estos sectores se muestren tan tranquilos, sin cargo de conciencia alguno, cuando asumen una postura crítica y contracultura frente a la redacción bíblica del quinto mandamiento del decálogo, cuando en la práctica hacen trascender la figura de la mujer (en contra de la redacción bíblica: «honra a tu padre y a tu madre»), colocándola como el primer término del binomio, y no al varón: «honra a tu madre y a tu padre».

Finalmente y, por supuesto, la cuestión no es restarle importancia al papel del varón en día a día del hogar con todas sus implicaciones; sino y más bien, hacerle justicia al extraordinario papel de la mujer en el día a día del hogar, en la crianza y formación de la prole, en el desarrollo y conformación de la sociedad, etc.

Lamentablemente, el patriarcado dominante incluso ha impuesto una forma de hablar y de hacer referencia a la mujer y al varón en el contexto de la dinámica del hogar y la sociedad en general, empleando comúnmente una redacción que privilegia la figura del varón, como lo ponen de manifiesto los binomios bíblicos aquí analizados, así de sencillo.

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